Rhema y Logos.
Tomado de: conozca.org
Las
dos palabras "rhema" o "rëma" y
"logos" en el griego ¿quieren decir lo mismo o existe
diferencias?
Ambos
términos quieren decir "palabra" y con frecuencia se traducen como
tal. Aunque ese es el significado común en el Nuevo Testamento para
"logos," el apóstol Juan también le da un sentido especial.
"Logos," una de las palabras más comunes en el Nuevo
Testamento, tiene una riqueza de significados y W. E. Vine afirma que
ese vocablo señala la expresión de pensamiento más bien que únicamente el
nombre de un objeto.
A
veces "la palabra" (logos) es casi sinónimo con
el mensaje cristiano. En Marcos Jesús "hablaba la
palabra" (2:2) y en la explicación de la parábola del sembrador se
"siembra la palabra" (4:14). Pablo y sus compañeros predicaban
"la palabra" (Hch 14:25). Aunque con más frecuencia se dice que logos es
"la palabra de Dios" (Lu 5:1; 11:28; Jn 10:35; Hch 4:31; 6:7; 13:44;
1 Co 14:36; He 13:7), a veces es "la palabra del Señor (1 Te 4:15; 2 Te
3:1) y una vez "la palabra de Cristo" (Co 3:16). En la gramática
griega el genitivo puede ser subjetivo u objetivo.
Cuando es subjetivo, quiere decir que Dios dio la palabra, que era la palabra
que el Señor dio o que era la palabra que Cristo dio. Pero cuando es objetivo,
significa la palabra hablada acerca de Dios o el Señor o Cristo. Ahora, es muy
probable que ambas frases se combinan en los dos significados. O sea, el
mensaje cristiano -- el logos, la palabra --
es algo que vino de Dios, no un descubrimiento del hombre, sino un regalo de
Dios. También es algo que habla acerca de Dios y que el hombre no puede
descubrir por sí sólo. Además, el hecho de que el logos fue
hablado significa que no es algo aprendido de los libros, sino algo comunicado
de persona a persona. Así que el mensaje cristiano es trasmitido con más
frecuencia por una persona viva que por la página impresa.
¿Cuáles
son las funciones del logos? La palabra juzga (Jn
12:48), purifica (Jn 15:3; 1 Ti 4:5), estimula
la fe (Hch 4:4), y es el agente del nuevo nacimiento (1 Pe
1:23). Limpia a los discípulos de sus impurezas (Jn 15:3), los santifica
(Jn 17:17) y produce crecimiento espiritual en ellos (1 Pe 2:2) y es el
Espíritu de Dios quien hace real la palabra.
¿Qué
debe uno hacer con la palabra ("logos")
de Dios? Debe escucharla (Mt 13:20; Hch 13:7 44), recibirla (Lu
8:13; Stgo 1:21; Hch 8:14; 11:1; 17:11), retenerla (Lu
8:13), guardarla (Jn 8:51; 14:23; 1 Jn 2:5; Apo 3:8)
y permanecer en ella (Jn 8:31). Además, debe testificar acerca
de ella (Hch 8:25; Apo 1:2), ministrarla (Hch
6:4), proclamarla (2 Ti 4:2), anunciarla (Hch
15:36; 17:13), hablarla con toda valentía (Hch
4:29; Fil 1:14), enseñarla (Hch 18:11) y ser
hacedor de ella (Stgo 1:22), pero la consecuencia de hacer estas
cosas puede ser la persecución y el sufrimiento (Apo
1:9; 1 Tes 1:6).
Aunque
nuestra relación con el logos conlleva estos deberes
cristianos, también pueden ser desvirtuados. La palabra puede ser rechazada (1
Pe 2:8), ahogada o quitada (Mt
13:22 y Mc 4:15), adulterada(2 Co 4:2; 4:2), invalidada (Mc
7:13) y es posible traficar con ella (2 Co 2:17).
Se
ve la riqueza y variedad del uso neotestamentario de logos,
porque se usa con siete diferentes genitivos que expresan lo que constituye el
mensaje. El mensaje cristiano o el logos trata
de las buenas nuevas del evangelio ( Hch 15:7), la
palabra de verdad (Jn 17:17; Ef 1:13; Stgo 1:18), la
palabra de vida (Fil 2:16), la palabra de justicia (He
5:13), la palabra de reconciliación (2 Co 5:19), la
palabra de salvación (Hch 13:26) y la palabra de la
cruz (1 Co 1:18). "La predicación de esta palabra es un
asunto urgente (2 Ti 4:2), que no ha de ser obviada por amenazas o la prisión
(Hch 4:13-31; 2 Ti 2:9); la gente no puede oír sin un predicador (Ro
10:14)."
Además
de estos usos neotestamentarios ya mencionados, también existe un uso técnico
de la palabra logos. Aparece repetidamente en el prólogo del
evangelio de Juan (1:1-18) donde culmina diciendo, ellogos "se
hizo carne y habitó entre nosotros." ¿Qué quiere decir esto? Primero,
antes de contestar recordemos que en el griego logos tiene
dos significados, palabra y razonamiento y
que las dos ideas siempre están presentes. Cabe aclarar que en estos versos las
ediciones Reina Valera traducen logos como
"Verbo," tal vez por el dinamismo obvio en el prólogo o por la
influencia de la Vulgata, pero en una nota al calce de la Reina Valera
Actualizada aclara que ese vocablo quiere decir "Palabra" y Dios
Habla Hoy (La Versión Popular) lo traduce correctamente como
"Palabra."
En
el trasfondo del pensamiento antiguotestamentario una palabra significaba
más que un sonido que expresaba una idea. La palabra de Dios realmente hacía las
cosas, o sea, era la causa efectiva de ellas. En el primer relato de la
creación (Gn 1 al 2:4a) las palabras crearon. Dios dijo, "'Sea la luz' y
fue la luz" (Gn 1:3). La palabra del Señor hizo los cielos, "Porque
él dijo, y fue hecho" (Sal 33:6, 9). "Envió su palabra y los sanó"
(Sal 107:20). La palabra de Dios logrará todo lo que le complace a El (Is
55:11). Así que en este pensamiento hebreo la palabra de
Dios no sólo dijo algo, sino hizo las cosas. Posteriormente en sus
traducciones al arameo los pensadores judíos decidieron no atribuir
sentimientos, pensamientos, acciones o reacciones a Dios. Por eso sustituyeron
la palabra ("memra") para el nombre de
Dios. Como resultado, siempre era la palabra la
que hacía las cosas en vez de simplemente decirlas.
También
en el pensamiento judío la palabra estaba asociada con
el razonamiento parecido al concepto de la sabiduría ("sofia")
que está reflejada especialmente en el libro de Proverbios. Por la sabiduríaDios
fundó la tierra (Pvb 3:13-20) y ella es de la eternidad, antes del comienzo de
la tierra: estaba con Dios en el día de la creación (Pvb 8:1-9). Los libros
intertestamentarios desarrollaron estas ideas aun más. En Eclesiástico 1:1-10
se describe la sabiduría como una creación antes de
todas las cosas, pero a la vez ella está interrelacionada con la misma
creación. En la Sabiduría de Salomón, la Sabiduría obra
todas las cosas (8:5). Dios hizo todas las cosas mediante su Palabra y
al hombre mediante su Sabiduría (9:1-2). Así que
"la sabiduría fue el instrumento de Dios en la creación y está entretejido
en todo el mundo."
Concluímos
pues que existían dos conceptos que formaban el trasfondo de la idea acerca de
Jesús en su preexistencia como la Palabra o Verbo,
el logos de Dios. "Primero, la Palabra de
Dios no sólohabla sino obra con poder.
Segundo, es imposible separar las ideas de Palabra y Sabiduría.
Y fue la Sabiduría de Dios que creó al
mundo."
Hacia
el final del primer siglo el apóstol Juan unió esas ideas hebreas con las
griegas. En el trasfondo filosófico griego Heráclito (ca. 540-480 a.C.) de
Efeso quiso unir el devenir con la estabilidad del mundo. Por eso afirmó que
"todas las cosas suceden según el logos" o sea
"en el mundo hay una razón y una mente que obra." Esa mente es la de
Dios, el logos de Dios, y debido a ese logos el
mundo es un cosmos ordenado en vez de un caos desordenado.
Esta
idea de una mente, una razón, un logos que regía el
mundo influyó a otros filósofos como Platón (ca. 428-348 a.C.) y los estoicos.
Para los estoicos el logos incorporaba un sentido en el
universo y en el hombre y ese logos era nada menos que
la mente de Dios. Este concepto alcanzó su cumbre en Filón (ca. 13
a.C.-45 d.C.), un filósofo judío de Alejandría, con su síntesis de estas dos ideas
culturales. Para él el logos de Dios fue inscrito y
grabado dentro de la esencia de todas las cosas de modo que era el puente entre
el hombre y Dios.
¿Qué
estaba diciendo Juan cuando escribió, "El logos se
hizo hombre"? Aunque estaba usando una palabra técnica entendible para el
hebreo y el griego, agregó un sentido personal al concepto de logos y
así inició una nueva cristología que, según el teólogo William Barclay,
afirmaba dos cosas acerca de Jesús: primero, El "es el
poder creador de Dios que ha venido a los hombres. No sólo habla la
palabra deconocimiento; [sino] él es la
palabra de poder. No vino tanto para decir las
cosas como para hacerlas." Segundo, "Jesús es la
mente encarnada de Dios. Podríamos traducir las palabras de Juan: 'La mente de
Dios se hizo un hombre.' Una palabra es siempre 'la expresión de un
pensamiento' y Jesús es la expresión perfecta del pensamiento de Dios para los
hombres.
W.
E. Vine, otro teólogo y autoridad del idioma griego, ve el Logos como
"la Palabra Personal," un título del Hijo de Dios, que en Juan 1:1-18
declara Su Personalidad distinta e infinita, Su relación en la Deidad, Su
Deidad, Su poder creativo, Su encarnación como un "acto voluntario, la
realidad y totalidad de Su naturaleza humana y Su gloria como el unigénito del
Padre; la gloria Shekinah manifestándose abiertamente; la manifestación de todo
el ser de Dios (Imagen)."
Además
del prólogo de Juan, los versículos de 1 Juan 1:1-4 "contienen una
referencia a "la Palabra de vida." Se le ha interpretado en dos
maneras: como referencia simplemente al mensaje del evangelio y al mismo Cristo
como la Palabra personal. Puesto que hay mucha afinidad entre el evangelio de
Juan y sus cartas, a la luz de los verbos "ver" y "tocar"
parece lógico concluir que el escritor tenía en mente ambos significados.
En
Apocalipsis 19:11-16 se cuenta una visión apocalíptica del apóstol Juan donde
ve un hombre montado sobre un caballo blanco. Como líder que juzga y hace
guerra va delante de los ejércitos celestiales para herir a las naciones. Se
llama Fiel y Verdadero y su nombre es "EL VERBO (LOGOS) DE DIOS." Así
está descrito el Cristo glorificado ejecutando juicio. Se le identifica por
ciertas características especiales. Luego "La descripción vívida combina
el cuadro antiguotestamentario de Dios como guerrero y vendimiador (compara Is
63:1-6; Joel 3:9-13) con el concepto veterotestamentario del Mesías davídico,
aplastando a las naciones en el juicio (Sal 2:9; Is 11:4)." Así que esta
descripción de "Cristo como la Palabra de Dios que llega en juicio
escatológico al final de todas las cosas complementa apropiadamente el cuadro
del evangelio de El como la Palabra creativa que ha existido desde los
comienzos."
Una
vez que entendemos el concepto de logos, podemos pasar al
significado de rhema que también puede ser traducida
como palabra. ¿Cuál es el significado general de rhema?
Según Arndt y Gingrich, tiene dos significados: el primero y el más extensivo
quiere decir "lo que dice, palabra, dicho, expresión." En general la
forma singular une todas las enseñanzas divinas como una unidad, como un todo,
significando algo como el evangelio o una confesión.
El segundo significado, conforme a la costumbre hebrea, quiere decir "cosa,
objeto, materia, evento."
Según
Vine rhema "señala lo que se habla, lo que se
expresa cuando se habla o se escribe." En la forma singular quiere
decir palabra, pero en el plural es lo que se habla o un
discurso. Dos veces se refiere al evangelio (Ro 10:8, 17) y "la palabra de
Cristo," o sea la palabra que Cristo predica (Ro 10:18); dos veces se
refiere a aseveración, mandato, o instrucción (1 Pe 1:25).[23
¿Qué
debemos hacer con rhema, la palabra de
Dios? Debemos recordarla (2 Pe 3:2; Jud 17; 2 Pe 3:2)
o acordarnos de ella (Mt 26:75; Mc 14:72; 24:8; Hch
22:16). Además, es nuestro deber escucharla (Jn 81:47)
u oírla, o sea prestar atención a ella, especialmente
cuando se trata de una palabra de Jesús (Hch 2:14), de Cristo (Ro 10:17) o de
Pedro (10:44). Se debe creer las palabras de Jesús (Jn
5:47) o sea,recibirlas (Jn 17:8). También es necesario guardar la
palabra (Lu 2:19, 51) y obedecerla (Lu 5:5) y eso puede
significar hablarla (Hch 5:20) o ser testigos de ella
(Hch 5:32; Hch 13:42).
Aunque
nuestra relación con rhema conlleva deberes cristianos,
pueden ser desvirtuados, especialmente cuando no la escuchamos (Jn
9:45) o no recibimos las
palabras de Jesús (Jn 12:48) o no creemosSus palabras (Jn
14:10). Asimismo, cuando los padres no entendieron las
palabras de Jesús (Lu 2:50), o cuando los discípulos (9:45) o los doce
apóstoles (18:34) temían preguntar acerca de lo que no
estaba claro en sus mentes (Lu 9:45). Por supuesto pueden ser también desvirtuadas
cuando los incrédulos emiten palabras blasfemas (Hch 6:11-13) o atribuyen las
palabras de Jesús a un endemoniado (Jn 10:21) o las palabras humanas a Dios.
Se
ve una indicación de su función protectora cuando describe la rhema de
Dios como "el casco de la salvación y la espada del Espíritu" (Ef
6:17). Conlleva tanto una función defensiva como de ataque u ofensiva.
Se
ve una variedad en el uso de rhema, porque en el Nuevo
Testamento se indica en qué consiste el mensaje mediante el uso de varios
genitivos. Arndt y Gingrich destacan su uso del genitivo objetivo en Romanos
10:8b como "palabras de fe" y varios usos del genitivo subjetivo en
estos pasajes: palabra del Señor (1 Pe 1:25), palabra (Ef 6:17; He 6:5) y palabras
de Dios (Jn 3:34; 6:68; 8:20, 47; Ro 10:17; Ef 6:17; He 6:5 [buena palabra];
11:3); del Hijo palabra de su poder (He 1:3); palabra (creativa) de Dios (He
11:3).
Rhema se
refiere a las palabras del Señor (1 Pe 1:25; Lu 3:2), de Jesús (Mt 26:75; Jn
5:47, 63; 8:20; 12:47-48; 14:10; Hch 2:14; 11:16) y las palabras habladas por
Jesús del Padre (Jn 17:8). Asimismo se refiere a las palabras habladas por los
apóstoles (Jud 17), por los santos profetas (2 Pe 3:2), por María Magdalena,
Juana, la madre de Santiago (Jacobo) y otras (Lu 24:10) y, finalmente, a la
última palabra hablada por Pablo (Hch 28:25). Las palabras habladas por Jesús
son espíritu y vida (Jn 6:63) y vida eterna (Jn 6:68). Son palabras de
salvación (Hch 11:14), de verdad y cordura (templanza) (Hch 26:25) y es el
evangelio que permanece para siempre (1 Pe 1:25). Asimismo, son palabras que
salen a los confines del mundo (Ro 10:18) y todas las palabras de vida que se
mandan hablar "al pueblo" (Hch 5:20).
¿Existe
un uso técnico de rhema? ¿Se refiere sólo a una revelación
privada o se revelan verdades en público también? En cuanto a una revelación
privada, una que se da exclusivamente a una persona, es importante señalar que
en el sentido de "la fórmula antiguotestamentaria de que la Palabra del
Señor vino a un hombre específicamente llamado por Dios ... se encuentra
también limitado a unas pocas referencias neotestamentarias." La rhema vino
a Simeón con la promesa mesiánica (Lu 2:29) y equivale a la expresión más
completa en Lucas 2:26. Además, de Juan el Bautista se dice que "la
palabra (rhema) de Dios vino a él" (Lu 3:2). Esta es la
manera en que Lucas coloca a ambos hombres en una clasificación de profetas
antiguotestamentarios anteriores al uso de rhema en la
era cristiana.
Además,
durante la edad apostólica las frases "logos de Dios" o "logos
del Señor" o "rhema del Señor" son frecuentes en el Nuevo
Testamento, pero nunca se usa en el período
preapostólico de direcciones especiales divinas, excepto en los casos de Simeón
y Juan el Bautista. Esto no quiere decir que otros no recibieron instrucciones
de Dios, sino fueron descritas de otra manera (Gá 2:2, Hch 16:6, 27:23, 18:9 y
otros). Según Kittel, esto se debe a que "después de la venida de
Jesús la Palabra de Dios o la Palabra del Señor," logos tiene
un sentido nuevo y absolutamente exclusivo para la iglesia primitiva. "Se
ha convertido en el término indisputable para la Palabra de Dios que Dios ha
hablado, y habla, en lo que ha sucedido en Jesús y en el mensaje tocante a
ella. De ahora y en adelante, el término no puede ser usado de cualquier evento
revelador, sin importar cuán auténtico y estimable es en el sentido
religioso." Así que para los cristianos primitivos "la revelación que
se ha llevado a cabo en Jesucristo es definitiva y única, y una nueva edad ha
sido inaugurada mediante ella."
Aun
en los relatos acerca de la vida de Jesús, el Agente supremo de la revelación,
nunca se afirma que la Palabra o las palabras de Dios le fueron dadas a El como
le fueron dadas a los profetas. Aun en los dos momentos cumbres de Su bautismo
y Su transfiguración no se expresa de esa manera. Pues no se trata de
revelaciones a un profeta como los del Antiguo Testamento sino conllevan
propósitos muy diferentes. Se trata de "una importación, confirmación o
decisión concedida a los oyentes especialmente para que la incertidumbre pueda
ser eliminada en caso de duda." En esos dos eventos las palabras se
dirigen a los discípulos con el propósito de dar "una acreditación al Hijo"
en vez de "darle a El una comisión."
Pero
además de los casos de Simeón y Juan el Bautista, hay casos adicionales de
revelaciones en privado como las palabras que Jesús comunica a Pedro (Mc 14:72;
26:75) y otras del ángel a María (Lu 1:38). También posiblemente Pablo escuchó
palabras inefables en privado (2 Co 12:4) y Cornelio recibió palabras de
revelación de un ángel, aunque la Escritura no hace del todo claro si estuviera
solo o acompañado; tampoco dice explícitamente dónde estaba él (Hch 10:22).
Pero
aún más significativamente rhema se refiere varias
veces a revelaciones en público. De hecho en por lo menos
siete ocasiones o casi el doble de veces se mencionan palabras reveladas o a
ser reveladas entre la gente, el pueblo y a toda una región. En Lucas se dicen
las palabras a la gente (Lu 7:1) y delante de la gente (Lu 20:26). En dos
ocasiones en Juan se usa: primero, habla palabras en el templo (Jn 8:20) y en
otra ocasión "alzó la voz" evidentemente para que otros pudieran
oírlas (Jn 12:44). Comoquiera se trata de palabras habladas o reveladas
en público. En el libro de los Hechos se manda a varios apóstoles
encarcelados a hablar "todas las palabras de esta vida" al pueblo
(Hch 5:20). En un discurso Pablo señala que después de Juan el Bautista
"el mensaje ha sido divulgado por toda Judea, comenzando desde
Galilea" (Hch 10:37).
En
conclusión conviene señalar que "puesto que la obra de Jesús consistía en
gran medida de la proclamación del mensaje, o sea, de la palabra hablada, es
natural que habría muchísimas referencias a sus dichos y palabras [logos y rhema].
En este respecto no parece existir distinción alguna [entre logos y rhema]." Además,
se ve esta identidad en significado en parte en 1 Pedro 1:23 y 25 donde
el logos del 23 es rhema en el
25. De la misma manera en la Septuaginta, la primera traducción del Antiguo
Testamento al griego, no existe diferencia esencial entre las dos palabras, en
su uso normal son sinónimos. Pero Vine señala el significado de rhema,
a diferencia a logos, se ejemplifica en el mandato de tomar
"la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios" (Ef 6:17) donde
"la referencia no es a toda la Biblia como tal, sino a una escritura en
particular que el Espíritu nos hace recordar para usarla en un momento de
necesidad, siendo un prerequisito haberla almacenado en la mente." Además,
él señala que una diferencia esencial delogos es que son
"palabras razonadas" mientras rhema señala
solamente lo que se expresa. No obstante, la diferencia
esencial en las dos palabras es la exclusividad de
Jesús como el logos, tal como aparece en los
escritos de Juan. Nunca apóstol alguno se refirió al Dios encarnado como rhema.
Finalmente,
y para hacer un contraste entre la eterna y sublime verdad que hemos anunciado
con relación a los términos bíblicos "logos" y "rhema"
("rëma"), debemos poner en alerta todos los que lean
este documento sobre la funesta, diabólica y antibíblica enseñanza que proclama
el mal llamado "MINISTERIO INTERNACIONAL CRECIENDO EN GRACIA."
Cuando este aberrante "Ministerio" habla o escribe con relación a
"La Palabra (El Verbo) [logos]" es marcadamente
diferente y aun contradictorio al mensaje bíblico sobre el Logos,
la Palabra o el Verbo de Dios. La funesta y diabólica enseñanza de este
susodicho "Ministerio" es tan contumaz y atrevido que
publica un escrito donde se proclama a su líder principal José Luis de Jesús
Miranda como Dios, y citamos el documento en su último de cuatro párrafos:
"Las PALABRAS que Dios (JOSE LUIS DE JESUS) habla son espíritu y son vida.
Todo aquél que recibe sus palabras VIVE como un DIOS. !!ABBA PADRE!! Gracias a
las palabras inefables de nuestro Dios y Apóstol José Luis De Jesús, sabemos
que él es Jesucristo Hombre en su segunda aparición." Categóricamente
proclamamos que, desde el punto de vista de la revelación dada a la iglesia
primitiva y nos ha sido revelada a nosotros también por la gracia del Espíritu
Santo conforme a la Palabra de Dios, lo que anuncia José Luis de Jesús Miranda
es una blasfemia, es anatema, maldito. Con el ardor de nuestra alma y en el
celo y combate por la sana doctrina declaramos que,
José Luis de Jesús Miranda, es un impostor, un falso maestro, un falso profeta
y un falso cristo -- un perfecto candidato al infierno, al menos que haya en él
un verdadero arrepentimiento de su odiosa blasfemia. Ya el Señor Jesucristo le
había advertido a la iglesia primitiva y, por ende, a nosotros también, que
vendrían muchos falsos apóstoles y falsos cristos (Mt 24:24-26). El apóstol Pablo
llamó a estos impostores "obreros fraudulentos y disfrazados" (2 Co
11:13-15).
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