SATANÁS
NO ES LA CONTRA PARTE DE DIOS, PERO TIENE DERECHOS Y UN PODER CON EL CUAL NOS
PUEDE DEVORAR.
Maestro: José N. Briceño A.
http://maestrojosebriceno.blogspot.com/
La contra se dice
de aquel que, además de llevar la contraria, posee los mismos poderes,
propiedades y cualidades de su opositor. Satanás es una criatura, Dios es el
Creador, por lo consiguiente nunca podrá ser su contra parte. Satanás está en
contra de Dios y es su peor y principal enemigo. Sin embargo, hay quienes
equivocadamente han dado a Satanás una posición casi similar a Dios, y esto tenemos
que erradicarlo, corregirlo: en el pensamiento de la iglesia.
En nuestras iglesias, tenemos cristianos que viven
intimidados, amedrentados, amenazados y cohibidos, por la mala información que
tienen acerca de Satanás y su posición.
A Satanás no hay que subestimarlo; en el mundo espiritual
-antes de caer- ocupaba el cuarto lugar, que vendría siendo el primero después
de la Deidad. Eso lo llevó a tener ciertas ventajas en el mundo espiritual,
pero no lo lleva a estar a la altura de Dios. Tenemos que ver a Satanás como un
ser espiritual que tuvo su origen en Dios y que tiene sus limitaciones; no lo
debemos comparar con Dios; él no es la contra parte de Dios; Satanás es un ser
sobrenatural, pero no es soberano como sí lo es Dios.
SU
PODER.
Lo primero que debemos tener claro es que cuando Cristo
venció al diablo le quitó la autoridad, no el poder. Hablar del poder y la
autoridad que Satanás tenía en ese momento, son dos cosas diferentes. El poder
se conoce como la potencia que Satanás tiene en él, y la autoridad es el
derecho que tiene para desatar el poder.
Hay que tomar en cuenta factores que están relacionados al poder satánico, y que son muy determinante para confrontar a Satanás:
Hay que tomar en cuenta factores que están relacionados al poder satánico, y que son muy determinante para confrontar a Satanás:
• El poder que Satanás tiene es inherente en él. Como ser
espiritual, es un poder que ni siquiera Dios se lo puede quitar.
• El poder que Satanás tiene es opresor, devorador,
violento, es un poder que mata, hurta y destruye (Juan 10:10. Efesios 6:11).
El apóstol Pedro dice: “Que seamos sobrios y vigilantes
porque el diablo como adversario anda como león rugiente buscando a quien
devorar”(1ª Pedro 5:8)
El término “Devorar” viene del griego “Katapino”, cuyo
más amplio significado indica: “tragar después de haber hecho pedazos a la
presa”.
El poder satánico es tan intenso, que a nosotros se nos
dio un poder que está representado en la persona del Espíritu Santo para
contrarrestar las obras producto de su poder.
No te olvides que Satanás no es soberano, pero es un ser
sobrenatural. Satanás no es un pobre diablo como muchos creen. Nunca lo
subestimes, ni le restes importancia; si te descuidas, su poder puede
destruirte por completo.
He sido testigo de grandes hombres de Dios que hoy en día
están en el caos porque subestimaron a Satanás y no se cuidaron de él.
Sabemos que el poder del diablo está muy por debajo al poder de Dios, que es el que nosotros representamos, pero si te descuidas ni siquiera Dios puede hacer algo por ti, con todo y que en ti esté todo su poder. Ten presente esto: a Satanás, Cristo lo venció, pero no lo paralizó, él está activo, ahora nos toca a nosotros librar nuestras propias batallas.
Sabemos que el poder del diablo está muy por debajo al poder de Dios, que es el que nosotros representamos, pero si te descuidas ni siquiera Dios puede hacer algo por ti, con todo y que en ti esté todo su poder. Ten presente esto: a Satanás, Cristo lo venció, pero no lo paralizó, él está activo, ahora nos toca a nosotros librar nuestras propias batallas.
Recuerda esta verdad: Con Satanás no se juega por el
simple hecho de que él no está jugando. Sé prudente, no le des lugar, porque
puede hacer de ti una presa, que después de despedazar, tragará (lo digo en el
sentido figurado).
SUS
DERECHOS.
En el Nuevo Testamento hay declaraciones casi increíbles
e inaceptables relacionadas a los derechos y el control de Satanás sobre el
mundo.
Hay declaraciones que parecen paradójicas y que nos
confrontan como creyentes, que no las aceptaríamos si no estuviesen registradas
en los Textos Sagrados. Declaraciones que afirman que Satanás, con todo y que
es un ser caído, tiene derechos que nosotros como creyentes tenemos que
respetar. A continuación vamos a estudiar algunos pasajes que dan testimonio de
lo antes dicho:
En Lucas 4:5 dice que Jesús después de ser lleno del
Espíritu, fue tomado por el diablo y lo llevó a donde él quiso para tentarlo.
Jesús tuvo que entrar en un estado probatorio y éste era
un derecho que Satanás tenía. Dios Padre lo entendió y el Espíritu Santo lo
aceptó, ellos no pudieron evitar ese acontecimiento, era un derecho que Satanás
tenía y debía ser respetado.
Lo otro que hay que tomar en cuenta es que Jesús nunca
invadió terreno satánico, él siempre respetó los derechos de Satanás.
Jesús nunca dijo: “Toda potestad me es dada” hasta que
primero venció la muerte, el Hades, para luego vencer al diablo, quitándole y
despojándolo de la autoridad que Adán le había entregado.
Si analizamos bien la tentación (Mateo 4:1.11) la Biblia
dice que Satanás llevó a Jesús a un monte alto y le mostró todos los reinos de
la tierra, y le dijo: “A ti te daré toda estas potestades y gloria de ellos
porque a mi fueron dadas y a quien quiera se las doy”.
Observa que las potestades y los reinos le pertenecían a
Satanás, Adán se los entregó; de no ser así, entonces lo que pasó Jesús no fue
tentación, y Satanás no tenía nada que ofrecerle; pero sabemos que Satanás le
ofrece a Jesús lo que él poseía, lo que el hombre le había entregado. Jesús
conocía esta situación y por eso nunca se atribuyó autoridad hasta que no la
obtuvo (Filipenses 2:9.11).
Después de haber vencido la muerte, el hades, y
posteriormente vencer al diablo en su resurrección, Jesús exclamó: “Toda autoridad
me ha sido dada en el cielo y en la tierra…” (Mateo 28:18).
Otro punto relevante es que Jesús se dirigió al diablo
como el “Príncipe de este mundo”, nunca lo subestimó, Él reconoció y respetó
los derechos que Satanás tenía para ese momento (Juan 12:31; 14:30; 16:11).
Nunca podremos echar a Satanás fuera de sus propias
moradas, y según Efesios 6:12 los demonios habitan en los cielos, en la
atmósfera. Lo digo porque hay cristianos a quienes he escuchado limpiando la
atmósfera, sin conocer que es un lugar donde Satanás y los demonios habitan.
Nunca podrás echar Satanás fuera de un cuerpo si el
poseído no renuncia a su posesión; y si lo haces, él puede regresar a su lugar
(Mateo 12:43; Lucas 11:24.26).
Puede ocurrir que, por causa de la presencia del Espíritu
Santo, un demonio se ofrezca a salir del cuerpo, pero si el poseído no renuncia
a su posesión y condición en la que está, el demonio puede regresar. Hubo un
caso donde Jesús sanó a un hombre que estaba en el Estanque de Betesda, y
posteriormente lo encontró en el templo y le aconsejó “Mira que has sido
sanado, no peques más para que no te venga algo peor”.
La verdad paralela está en que si puede darse la
reincidencia de una enfermedad en una persona, por lógica también el principio
se cumple con un endemoniado.
Otro aspecto importante es que nunca podremos enviar a
los demonios a los abismos, a los infiernos, o a lugares de tormento, por
ciertas razones.
Los demonios no pueden ser enviados al lugar de tormento
si primero no son juzgados; se les tiene que juzgar para darles el veredicto y
luego enviarlos al lugar de tormento. Esto fue lo que pasó con el endemoniado
gadareno: los demonios apelaron a sus derechos, ellos pidieron no ser
atormentados antes de tiempo, pidieron entrar en unos puercos, y Jesús
conociendo los derechos que ellos tenían aceptó (Mateo 8:28.32).
Los demonios sabían que los abismos es un lugar de
tormento donde tendrán que ir, pero después de ser juzgados; no era el tiempo,
y ellos apelaron a ese derecho, y Jesús no lo desconoció.
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